Un servidor, que navega por esto de Internet hace muy escaso tiempo, ve con horror, como del que huye de purgas y martirios, de una página que nos viene de USA, y que se anuncian como lo pudieran hacer los de un "chat" para conocer gente entretenida y pasar el rato. Pero estos, son un poco más "goticos", aunque macabros sería adjetivo más apropiado. La cumplida página lleva por título: "Welcome to the Cryonics Institute", que genera unas malas vibraciones que asustarían al mismísimo diablo. Estos elementos ofrecen un servicio de "extensión de la vida". O sea, que una vez muertos, -legalmente se entiende-, manifiestan que igual, y sólo igual, te pueden devolver a esta triste opereta que es la vida, con la arrogancia y palabras sagaces de las que pudiera ofrecer un viajante de comercio. Se anuncian como "movimiento criónico". Controversia esta la del movimiento si te van a congelar como a una gamba. Entre otras cosas ofrecen; los mejores precios disponibles, estabilidad, seguridad, garantía y capacidad de reacción efectiva. Y además, te informan gratuitamente. Se conoce que el pago lo debes esfectuar antes de morirte, -se desconoce si dan crédito para aplazar los pagos-, aunque sería cosa absurda, pues no podrían cobrar, porque los muertos no están obligados a pagar letras por muy congelados que estén. Y el banco, suele devolver los recibos, desinteresándose por completo de este tipo de necedades. ¡Hay que joderse! El ser humano siempre luchando contra natura en su ambición de retar a Dios, suponiendo que éste exista.

Esto de la "extensión de la vida" asusta y atemoriza a la gente sensible como es un servidor, y esto de las crionizaciones, no da más esplendor que hacer el viejo trato de vender el alma al diablo pero con apoyo científico. Porque por ahora, todo esto es "bioingienería-ficción", de muy dudoso crédito y con fórmulas que no convencen a los auténticos científicos de verdad, que suelen basarse en hechos empíricos y que no suelen dejarse la ética en un cajón, ni dejar al azar y a la fortuna el desenlace. Estos bufones de la muerte se balancean entre la ciencia ficción y la literatura de terror.

Dicen por ahí, que Walt Disney, JFK, Einstein y otros personajes insignes, están congelados como merluzas esperando encontrar el método científico para devolverlos a la vida. Habríamos de saber si ellos querrían volver del limbo, -sería una cortesía preguntárselo-. Porque... ¿donde puede estar el límite en toda esta "ciencia barbarie?

Lo que más me llama la atención es que disponen de varias "tarifas". Como en la vida, en la muerte, -que también cómo en todo negocio se puede hacer profesión- , hay clases y variedad de géneros para aquél que esté dispuesto a coagularse y refrigerarse. Ostentosos aburguesados, de clase media y gente sencillita. Para nosotros, la "plebe", -a título personal-, puede que hasta tengan tarifas económicas y reducidas, o tarifas planas como con los teléfonos. Se vé, que esta gente te crionizan con una compleja y moderna parafernalia científica y con dos cojones, junto con gambas, chipirones y calamares. Pero..., suponiendo que tal disparate funcionase, que pasaría con la memoria y la identidad. ¿Serían los mismos?, o simples mutaciones anacrónicas fuera de su espacio y de su tiempo. Esto de querer jugar a ser Dios, suele acabar casi simpre mal.

Tal empresa emprendida, suena más a picaresca de cuatro científicos esquizofrénicos que igual han sido despedidos de diversos laboratorios por dudosas "praxis". Expulsados probablemente de diversas universidades por sus fechorías científicas. Deben de ser los típicos aguafiestas y "corta rollos" que te pueden amargar una hermosa velada. ¡Hombre!, a quién se le ocurre sacar la crionización como tema de seducción, cuando estás intentando ligar con esa rubia que te atrae y, que probablemente, no vuelvas a ver más en tu vida. ¡No son maneras hombre!

Uno sigue pensando y dándole vueltas a la tarifa económica de la crionización, que pudiera ser una nevera de la "frigo" -no sirven botelleros ni frigoríficos "combi"-, debe de ser algo con más fundamento. Supone uno, por sentido común, que si se les va la luz, dispondrán de algún tipo de energía alternativa. Porque si la avería dura más de tres días "el género se ha de tirar", corriendo el peligro de que como el vino, se pueda avinagrar. ¡Cuidado con estos científicos con el alma de bronce!

Con estas cosas de los ingenios humanos, el diablo se mea de risa viendo que a crueldad le sobrepasa el propio hombre. Porque en el fondo, lo del diablo es su trabajo y no se le puede echar en cara de hacer su oficio. -El mueto al hoyo y el vivo al bollo-, dice el refrán. Y yó digo; váyase el muerto a la sepultura que es tierra de difuntos por ser costumbre de los humanos honrar a los suyos. La muerte es una cosa muy seria, y las artimañas, tretas y engaños no son propias de caballeros.

Pido perdón a Eduard Punset si leyera este artículo. Por mi cinismo y mi impudor. Pero para el que aquí suscribe, la muerte es un proceso final del cese físico de la vida. Y no un juego peligroso para que cuatro físicos traviesos e inconscientes juegen a los "cacharritos" con una cosa tan seria. Sobre la muerte un servidor se queda con la versión de los griegos helenistas.

Y mi pregunta a estos cafres sería: ¿Se puede congelar el alma que es materia más susceptible que la carne? Y como decía mi amigo Epicuro, el filósofo.

La muerte en sí misma no debería ser temida,
ya que, es la abolición de la sensibilidad.
Y será un necio el que la tema, porque "mientras somos"
la muerte no está, y cuando esta llegue,
nosotros... ya no seremos.

Viendo todo esto como tipo de barbaridades y disparates, caminando hacia lo macabro y oscuro del alma humana. Todo esto, me recuerda que aún siendo mortal, nacemos una sola vez y dos, no nos es dado hacerlo. Prefiero vivir el presente y morir cuando se disponga. Estos mercaderes de la muerte se piensan que esto es como aquel que dice que habla con extraterrestres y que un día lo abducieron en una carretera secundaria y otras paranoias. Ignorando que dos veces no nos es dado el vivir. Los imprudentes suelen dar desconfianza y aprensión, y suelen ser siempre sospechosos de laberínticos y complejos esquemas mentales.

La muerte es como la vida, no es que sea así, es que así ha sido siempre que no es lo mismo. A veces, a uno, ante estas temeridades, le gustaría de verdad creer en Dios, más por prudencia y confianza divina, que por el fín de volver a esta transitoria vida.

Sergio Farrás Bas. "Escritor tremendista".