¿ PASÁRSELO BIEN ?
Es muy antigua costumbre del ser humano cambiar la apatía que a veces genera la realidad por el atajo de la ebriedad, sea esta lúdica o por vicio. Cuando la muchedumbre entra en éxtasis, suelen decir las cosas como les sale del alma, o como les sale de su falta de perdida de ilusión y perspectivas de futuro o realidad machacante, pensando así, que cubrirán sus necesidades.
La adolescencia, que es faceta e instante de la vida donde la rebeldía se ondea como una bandera, también es confundidora por las ganas de explorar y rastrear caminos que les han de llevar a una madurez utilizando su propio criterio. Pero en este camino hacia la curiosidad disfrazada y vestida de engaño, pueden perderse por el bosque encantado de las drogas, que ven como solución alternativa lo que la sociedad no sabemos por defecto ofrecerles. Y estos, sondean con la inocente ignorancia con sustancias que creen sustitutivas de nuestros errores, de nosotros los adultos culpables a veces de mirar hacia otros lados. El joven y siempre curioso adolescente, puede caer en la trampa del trampero que suele llamarse "camello". Y que les ofrecerá argumentos convincentes que suelen ser principios de tragedia y mala fortuna. Y este, con su cobarde mercadería le dirá: ¡Calla, escucha y verás!
Los chavales no saben ni lo que se embuten entre pecho y espalda. Y en su todavía jovial organismo donde sus hormonas avanzan confundidas y enredadas por sueños por cumplir, estimulándose y creyendo en su distorsión de la realidad que sus rostros son más divertidos y ocurrentes, en una falsa pantalla, donde las imágenes que se proyectan serán las del desvarío y el delírio más que de realidad alguna. Y que bajo los efectos de "tóxicas golosinas", percibirán también el miedo, que les asaltará con mil géneros de tretas y engaños, viendo y percibiendo aquello que normalmente no existe y que les llevará por caminos que puede que no llegue nadie.
La cocaína -que suele hacer acabar las aventuras en tristes historias-, droga por excelencia en esta contemporánea sociedad, fue sustancia de moda de muchos "yuppies" que fueron los "frikis" económicos de los 90, ya la puede ingerir hasta el plebeyo que tira de salario. Ignorando, que esta sustancia, a muy corto plazo le volverá el corazón negro. Y también el cerebro, que en llegando a él, hará buena cuenta, corriendo el riesgo de caer en algún genero de locura o de todo el juicio perdido. Haciendo hacer cosas extrañas y decir palabras desordenadas y sin sentido, poniendo cerrojos a la mente, haciéndose la sustancia el amo y el consumidor el esclavo. Los hay que entrando en esta dinámica ingerirían hasta azufre, que es la droga preferida del diablo que siempre está de ronda en las noches de "verbena" por ser un gran insomne. Y que estas cosas de ver al prójimo sufriendo le ponen en una gran satisfacción y orgullo de su profesión, -ese es su oficio y no hay que culparle por ello-. Y se gusta de llevarse a los chavales a cuevas oscuras donde tiene un cofre fermentado surtido de toda clase de néctares festivos, donde añadirá fuego al fuego, como queriéndoles enterrar en vida.
- ¡Ingerid hasta la saciedad! -Dice el diablo- Que yo presto, os acortaré la vida.
- ¡ Que bién me siento señor diablo!
-A que sí, gilipollas.
¡Moriré si tu tardas!, droga mía. Para acabar siendo esclavo de tus duelos. Juventud, no seáis necios y escuchad a los que suelen dar consejos. Y después, decidid vosotros mismos lo que más os convenga: ser figura o ser sombra.
Sergio Farrás Bas, "Escritor tremendista".
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mujerteniaqueser dijo
Pues un poco "tremendista" si que eres, jeje. No obstante, no te falta razón. Conozco gente (y yo he visto algunos casos) que ha trabajado en centros psiquiátricos donde muchos de los internos jóvenes estaban allí por haber abusado de las drogas años atrás. No es ningún juego, pero creo que hace falta saber de qué se habla para opinar de la manera más correcta posible. Para quien nunca las ha probado, las drogas son malísimas y no entienden cómo la gente puede consumirlas; pero, como venían a decir en la peli "Trainspotting", los drogadictos también conocen los efectos perjudiciales de las drogas, en cambio las usan y es por algo (el placer que experimentan al hacerlo). Porque son drogadictos, pero no gilipollas. Y nadie se mete una sustancia que solamente es perjudicial si no consigue nada a cambio.
A ese diablo de tu artículo yo le pondría cara, o al menos nombre. Gobierno. Es el primer beneficiado de que los jóvenes consuman. Al menos a corto plazo (ya veremos qué pasa después cuando los gastos de sanidad se multipliquen). Y es que tener a una juventud que vive en un pais de mierda, donde es casi imposible tener un trabajo decente y comprarte un piso sin hipotecarte el resto de tu vida laboral, es mucho riesgo porque esa juventud podría cabrearse y generarte un problema. Así que acercando las drogas a ellos e incitándoles a que consuman como única manera de (falsamente) romper esa espiral de sinsabor por tu vida, es la solución al problema. La mejor forma de acallar las mentes y la rabia de la gente. Estarán contentos mientras tengan sus drogas y les dará igual todo (en especial, cómo de mal va el pais) mientras estén bajo sus efectos. Eso si que interesa al gobierno. Y ese es, a mis ojos, el verdadero plan del diablo.
Es que yo también soy un poco tremendista ;-P
2 Septiembre 2007 | 11:31 AM